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La vacuna contra el COVID-19: ¿Es realmente segura?

La seguridad y la eficacia son prioridades. Destacamos las razones por las cuales esto es verdad.

Una mujer se vacune Photo: Getty Images

Por Jackie Kruszewski
Centro de C. Kenneth y Dianne Wright de Investigaciones Clínicas y Traslacionales

¿Qué pueden tener en común un experto en ensayos clínicos, un experto en enfermedades infecciosas y una farmacéutica? Los tres profesionales sanitarios de VCU Health se vacunarán contra el COVID-19 tan pronto como sea posible.

Mientras el país se acerca a las vacunas autorizadas, el sistema de VCU Health se está preparando para formar parte de la distribución sin precedentes en el área central de Virginia. Como muchos profesionales sanitarios que han estado en primera línea del control de la pandemia, F. Gerard Moeller, M.D., Gonzalo Bearman, M.D., y Kelly Goode, Dra. en Farmacia, no dudarán en ponerse la dosis preventiva de la vacuna.

“Me voy a vacunar en cuanto pueda”, dijo Goode, una profesora en La Facultad de Farmacia de VCU. “Me protegerá a mí y a las personas a mi alrededor, y será una parte esencial de la solución que al final hará que nuestras vidas vuelvan a la normalidad.”

Con décadas de experiencia en atención e investigación médica entre ellos, Goode, Moeller y Bearman reconocen que el rápido proceso de hacer realidad las vacunas resulta de los esfuerzos extraordinarios de científicos e investigadores. También entienden que los expertos han evaluado las vacunas rigurosamente.

“Ha pasado tan rápido porque es una situación de emergencia sanitaria'', dijo Bearman, epidemiólogo del hospital de VCU Health y presidente del Departamento de Enfermedades Infecciosas. “La urgencia de la pandemia está impulsando el desarrollo de la vacuna.”

El beneficio supera el riesgo

A partir del 7 de diciembre, más de 282.000 en este país han muerto debido al COVID-19. Esta cifra demuestra que la posibilidad de muerte debido al virus es mucho más alta que cualquier riesgo de una vacuna, particularmente para la población de alto riesgo.

Moeller, psiquiatra clínico, entiende los miedos que suelen tener las personas a las vacunas: uno de los miedos es que no podrán trabajar. Otro es que tendrán un efecto secundario grave. 

“Los riesgos de un efecto secundario son muy pocos en comparación con otras cosas que hacemos cada día que ni pensamos con la mentalidad de riesgo, como manejar en la carretera Interstate 95”, dijo él.

Moeller lo comparó con jugar a la lotería. “Compramos billetes para la lotería, aunque tenemos una probabilidad de 1 entre 1 millón en ganarla porque el riesgo es muy bajo y el beneficio es enorme. ¿Por qué no vacunarse si el beneficio es mucho más grande que el riesgo?, que es igual a la probabilidad de ganarse la lotería”.

No hay nada sin riesgo, notaron Moeller, Bearman y Goode. Sin embargo, aseguran que ellos se pondrían una vacuna que es segura aunque sea parcialmente eficaz en prevenir la infección.

“Estoy en favor de la vacuna contra la gripe, aunque cuando la eficacia durante cada temporada está a un 40%, porque una reducción de un 40% es algo”, dijo Bearman. “Incluso si no previene completamente la infección, puede disminuir la severidad de la infección, lo que también es muy importante”.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informan que las vacunas contra la gripe reducen la severidad de la gripe para las personas que se vacunan y todavía contraen la gripe. Existen motivos para creer que este es el caso de la vacuna contra el COVID-19.

La rapidez no sacrifica la seguridad

La vacuna contra el COVID-19 ha roto el récord en el camino hacia la realidad. Similar a los tratamientos que la FDA aprobó este verano, la vacuna se benefició de la priorización y la urgencia, además del conocimiento adquirido de investigaciones anteriores.

Las vacunas hacen que el cuerpo reconozca un virus y, al encontrarlo, active el sistema inmunológico para atacarlo.

“Las vacunas principales contra el COVID-19 usan una nueva tecnología conocida como ARNm mensajero, que da un código genético al cuerpo, lo que provoca una respuesta inmunológica”, dijo Goode. “Mientras parece que la tecnología se ha desarrollado rápido, estas compañías han estado investigando otras enfermedades por muchos años usando esta misma tecnología”. 

¿Otro factor en la rapidez? Las compañías que producen las vacunas recibieron el financiamiento del gobierno para empezar a crear dosis antes de que los medicamentos fueran aprobados.

“Han ido por delante y fabricaron dosis”, dijo Goode. “Tan pronto como la FDA lo apruebe, estas dosis estarán listas. Normalmente, las compañías no hacen este tipo de inversión si no saben si el medicamento va a funcionar o no, pero ellos han tenido una inyección de capital por la que han podido continuar.” 

Decenas de miles de voluntarios con orígenes diversos participaron en ensayos clínicos para la vacuna. Goode, Bearman y Moeller citan los ensayos clinicos en el Reino Unido, que fueron suspendidos temporalmente, como una señal de que el proceso  está  funcionando bien.  

“Un paciente que participó en el estudio tuvo una reacción adversa, pero no necesariamente fue relacionada directamente con los ensayos clínicos”, dijo Moeller. “Pues ellos pararon el estudio para investigar esto más al fondo y luego lo continuaron.  Si hubiera un riesgo de esta vacuna, se publicaría, y se informaría al público”.

Los fabricantes de la vacuna, por el bien de la transparencia, tomaron el paso extraordinario y publicaron su metodología para aumentar confianza en el público. Los datos avanzados han sido publicados en revistas científicas.

No está pasando más rápido porque los científicos hacen atajos, Goode dijo. Está pasando más rápido porque es una pandemia y todos han cambiado sus prioridades.

El proceso de la aprobación es riguroso.

La FDA aprueba las vacunas con ayuda del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización en el centro para el control y la prevención de enfermedades, que tiene miembros de diferentes partes del mundo que son expertos en el campo de inmunología, las enfermedades infecciosas, la salud pública y más. Mesas directivas de la seguridad de los datos en el Instituto Nacional de Salud (NIH por sus siglas en inglés) supervisan cada ensayo clínico y estudian los datos por irregularidades y cuestiones de seguridad. El Departamento de Salud de Virginia supervisará la administración en todo el estado.

Los científicos y los médicos, los profesionales que tienen la misión de seguridad y salud pública, trabajan en estas instituciones.

“El NIH y la FDA revisan esta información y llegan a la conclusión de que es segura”, dijo Bearman. “Nosotros debemos tener confianza de que esto es correcto según los datos disponibles”.

Bearman también indica que después de que la vacuna empieza a ser distribuida, profesionales de la salud y los demás dedicados a la seguridad de los medicamentos van a continuar la recopilación de datos para estar seguros que son efectivos y seguros.

“Hace más de 20 años que hago ensayos e investigaciones clínicos”, dijo Moeller, director del Centro de C. Kenneth y Dianne Wright de Investigaciones Clínicas y Traslacionales. “Mi experiencia con la FDA es que ellos priorizan prioridad y la eficacia. Llevan mucho tiempo trabajando allí durante administraciones diferentes, y aunque cambien un poco su estrategia, nunca los he visto cambiar su actitud hacia la seguridad y la eficacia”.

“Las personas en la FDA que aprueban los medicamentos no son políticos ni oficiales electos. Si es un medicamento aprobado por la FDA, voy a conseguirlo”.

Sin embargo, la vacuna no es una cura

Goode, Bearman y Moeller advierten que la vacuna no es un permiso para regresar completamente a la normalidad. Habrá un período de tiempo durante que la gente aún necesitará mantener distanciamiento social y llevar puesta la mascarilla, incluso después de que algunos hayan recibido la vacuna.

La distribución nacional y global tardará unos meses, tal vez años. Para lograr la inmunidad de grupo, se necesita vacunar del 70 al 90% de la población. La inmunidad de grupo es el porcentaje de una población que se necesita vacunar para proteger una comunidad de la enfermedad.

“No queremos que la gente diga: ‘Bueno, ahora voy a andar de fiesta y hacer todo lo que extraño hacer porque he recibido la vacuna”, dijo Goode.

Una pregunta muy importante es por cuánto tiempo la vacuna puede proteger a alguien del virus.

“Es posible que una vacuna nos dé sólo inmunidad parcial al virus”, dijo Bearman. “Por eso se necesita recibir la vacuna contra la gripe cada año: porque sólo da inmunidad parcial. Mientras el virus cambia, la vacuna tiene que cambiar. No es como la vacuna contra paperas, sarampión o viruela, que da inmunidad de por vida. Este virus es muy diferente.”

Aprenda más sobre las medidas que  VCU Health está tomando para protegerlo durante la pandemia del COVID-19.