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La vacuna contra el COVID-19: ¿Es realmente segura?

5 razones por las que puede confiar en las vacunas contra la COVID-19.

Una mujer se vacune FotografĂ­a: Getty Images

Con la colaboración del Centro C. Kenneth y Dianne Wright para la investigación clínica y aplicada

Historia revisada y actualizada el 1 de noviembre, 2021.  

Cuando se acerca el primer aniversario de la primera vacuna contra la COVID-19 en el país, muchas personas en los Estados Unidos siguen sin vacunarse. Muchos siguen sin estar creer en la seguridad de las vacunas. ¿Se consiguieron las vacunas con mucha rapidez? ¿Se sacrificó la seguridad por la rapidez? ¿Qué efectos secundarios hay?

Aquí explicamos cómo se han conseguido las vacunas en poco tiempo y por qué puede confiar en que las vacunas son seguras y efectivas.

1.  Los científicios no han comenzado de cero.

Es cierto que no hay precedentes en la rapidez para conseguir la vacuna contra la COVID-19. Pero no se debe a que se hayan escatimado esfuerzos. Por el contrario, gracias a la prioridad, urgencia e investigación previa se ha conseguido.

La investigación sobre la vacuna contra la COVID-19 no comenzó con Wuhan, China, ni con la propagación rápida del virus por los Estados Unidos. Los científicos estadounidenses ya estaban trabajando para desarrollar la vacuna para otros coronavirus, como los responsabls del SARS (síndrome respiratorio agudo severo) y el MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio).

Cuando vino la COVID-19, los científicos ya llevaban décadas trabajando en la vacuna contra el coronavirus. Ya habían estudiado la nueva tecnología mRNA que se usó en las vacunas de Pfizer y Moderna. Los científicos no comenzaron su investigación de cero. Ha sido un trabajo que ha ido progresando.  

2.  El gobierno de los Estados Unidos ha dado prioridad al desarrollo y distribución de la vacuna contra la COVID-19.

Debido a la situación de emergencia, la gravedad de los síntomas de la COVID-19, el alto índice de muertes y la velocidad con la que se propagaba la pandemia, para el gobierno de los Estados Unidos el desarrollo y distribución de la vacuna fue una prioridad.

El gobierno asignó una gran suma para el desarrollo y distribución de la vacuna, incluida la fabricación de las dosis antes de la aprobación. Esto garantizó que la vacuna estuviera lista para su distribución inmediata bajo la autorización de la FDA para el uso de emergencia.

3.  Los ensayos clínicos fuertes constan de miles de voluntarios.

Para tener la autorización para un uso de emergencia, las vacunas deben pasar por un proceso minucioso de ensayo clínico que incluye varias fases para conseguir la seguridad y efectividad. Los ensayos de la vacuna contra la COVID-19 han seguido este proceso y han incluido un gran número de participantes. Han participado al menos 30 000 personas en cada ensayo de Pfizer y Moderna y 43 000 en los de Johnson & Johnson. Además, consejos de seguridad del Instituto Nacional de Salud han monitorizado cada ensayo y analizado los datos para señalar irregularidades y problemas de seguridad.

4.  El proceso para conseguir la aprobación es riguroso.

La Administración de alimentos y medicamentos (FDA) aprueba las vacunas con el consejo de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades. Expertos en inmunología, enfermedades infecciosas, salud pública y otras especialidades han valorado las pruebas.

Después de que la FDA autorizara la vacuna con un uso de emergencia los CDC deben recomendarla antes de que se pueda utilizar. E incluso una vez que se esté distribuyendo la vacuna, las agencias siguen recogiendo datos sobre la seguridad y efectividad de la vacuna y siguiendo los efectos secundarios.

5.  La recompensa supera el riesgo.

En los Estados Unidos se han administrado más de 414 millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19 desde el 14 de diciembre, 2020, hasta el 25 de octubre, 2021. En este tiempo se ha obtenido mucha experiencia clínica con las vacunas y se ha demostrado que son seguras y efectivas.

Los riesgos de contagiarse y morir de la COVID-19 superan ampliamente los riesgos relacionados con la vacuna. En los Estados Unidos ha habido 700 000 muertes por COVID-19, y muchas más personas que han pasado la infección y tendrán síntomas discapacitantes a largo plazo. Los riesgos de NO vacunarse son mucho mayores que los efectos secundarios de la vacuna, que se pasan en varios días y no son peligrosos.

“Los riesgos de tener efectos secundarios son pequeños comparados con otras cosas que hacemos cada día y que ni siquiera pensamos que conllevan un riesgo, como manejar por la interestatal 95”, declara F. Gerard Moeller, M.D., presidente del departamento de adicciones dentro de Psiquiatría en VCU Health y director del C. Kenneth and Dianne Wright Center for Clinical and Translational Research.  

En cuanto a la vacuna en sí, Moeller la compara a jugar a la lotería. “Usted compra boletos para la lotería, incluso si hay una posibilidad entre un millón de ganar porque el riesgo es pequeño y el beneficio enorme. ¿Por qué no vacunarse cuando hay tanto beneficio, mucho más que ganar la lotería y los riesgos son pequeños?”

Infórmese de cómo vacunarse.

Artículo escrito con la colaboración de los expertos de enfermedades infecciosas Gonzalo Bearman, M.D., Kelly Goode, Pharm.D., F. Gerard Moeller, M.D., y Michael Stevens, M.D. Inicialmente publicado el 9 de diciembre, 2020. 

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